Bolloré, el dinero detrás de los caprichos de Sarkosky0
Avot posted in Noticias on December 31st, 2007
Según la prensa la primera decisión del presidente de Francia Nicolás Sarkozy, el pasado 6 de mayo, fue partir unos días de vacaciones a Malta en un yate de lujo junto a su familia. Viajó a todo lujo en mini crucero a bordo del Paloma, el yate de Vincent Bolloré, comprado por el industrial bretón en 2003 por 2,5 millones de euros.
Estas Navidades, Sarkozy ha vuelto a recurrir a los artefactos de lujo, ahora le ha pedido prestado el jet con que el que ha llevado a Egipto a su nueva conquista, la ex modelo y cantante Carla Bruni.
Al igual que su presentación en públco con Bruni, la amistad entre Sarkosky y Bolloré se ha convertido en un debate público. Sus detractores le acusan de venderse a uno de los industriales más poderosos de Francia. Sus defensores arguyen que estas vacaciones le salen gratis al contribuyente, dejando a un lado las implicaciones que tiene el que un político reciba favores sin aparentemente nada a cambio
Pero este tipo de relaciones no tienen nada de nuevo, en realidad es toda una tradición de los antepasados de Vincent Bolloré. El sibarita ama el lujo y todo lo que lleva consigo. También las fiestas en las que no sólo hay que lograr invitar a los que interesan, sino tener suficiente encanto como para que quieran repetir.
El lujo no le impidió a la familia Bollote practicar en la empresa una política, basada en el catolicismo social, que hoy haría rechinar más de un diente por su paternalismo. El entonces cabeza de familia, Réné Bolloré, concibió la primera ciudad obrera con un gimnasio, una sala de billar, una sala de lectura y, claro, una iglesia. El día de Año Nuevo los trabajadores iban a felicitar al patrón, que les obsequiaba con una moneda y un trago de ron. En nombre de ese catolicismo social constituyeron un seguro de jubilaciones y otro seguro de enfermedades; se trabajaba 8 horas, las mujeres recibían el mismo sueldo que los hombres cuando realizan el mismo trabajo; y los salarios eran comparables a los de un obrero cualificado de Renault.
Una de la costumbres de la familia Bolleré es la de acoger a los poderosos de una u otra tendencia. El que fuera primer ministro, el socialista Léon Blum, pasó seis semanas de reposo en la casa de campo de los Bolloré. Cuando saltó la polémica sobre las relaciones de Nicolas Sarkozy y Vincent Bolloré, éste señaló que era una tradición familiar recibir a los dirigentes del país, como se había hecho con Blum. La familia del primer ministro socialista reaccionó con «estupefacción» y emitió un desmentido formal, asegurando que Léon Blum «jamás tuvo ningún lazo con la familia Bolloré» y que «no tenía ningún aprecio por el dinero y por el lujo». Vincent Bolloré no se dejó amilanar y publicó una foto que no daba lugar a duda: Blum estuvo en su casa de campo.
Pero no había sido, ni sería el único: los Bolloré acogieron a Mohamed V un año antes de convertirse en el rey de Marruecos; recibían con frecuencia a Georges Pompidou; y también François Mitterrand les conocía. Sin olvidar a las grandes fortunas de las finanzas: el barón Edouard de Ribes; André Bettencourt, principal accionista de L’Orèal; el barón Edouard Empain, presidente de Schneider; Marcel Dassault, los Rothschild…
Fuente: El mundo




